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lunes, 29 de septiembre de 2014

"Arquitectura del conocimiento"

   Desde el punto de vista del modelo socio-cognitivo el cual es parte del fundamento del “Modelo T” y del que se hablará más adelante, se denomina arquitectura del conocimiento a la técnica aplicada al curriculum, también definida como triple proceso cíclico de aprendizaje científico, constructivo y significativo, que organiza los contenidos de una manera arquitectónica en mapas, redes y marcos conceptuales para dar significado a lo aprendido, potenciando de esa manera la memoria constructiva.
 
   La arquitectura del conocimiento es una técnica didáctica y del curriculum que pretende relacionar e integrar sin mezclar ni confundir, el triple proceso de aprendizaje cíclico: científico (inductivo-deductivo), constructivo-reconstructivo y significativo (supraordenado, subordinado y coordinado).

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   Adicionalmente, la arquitectura del conocimiento incorpora la perspectiva teórica de Bruner, del aprendizaje por descubrimiento, que el autor enmarca en lo que denomina sistemas de aprendizaje: uno de ellos es el aprendizaje enactivo que se manifiesta cuando el estudiante aprende por medio de la precepción y la actividad; otro de ellos es el aprendizaje icónico, que se da cuando el estudiante se apoya en la imaginación y la representación mental; y finalmente el aprendizaje simbólico, que consiste en que el estudiante utiliza conceptos y símbolos. En el aprendizaje por descubrimiento también se considera el aprendizaje inductivo y el deductivo.

   De esta manera, mediante la arquitectura del conocimiento se induce a construir escaleras que vayan desde los hechos a los conceptos, y de los conceptos a los hechos a partir de la representación mental y visual, lo cual facilita la comprensión, el almacenamiento en la memoria de largo plazo, y la oportuna recuperación de lo aprendido para su utilización. Esas escaleras constituyen la base de la memoria constructiva a largo plazo.

   La técnica básica de la arquitectura del conocimiento en el proceso del diseño curricular de una unidad de aprendizaje, consiste en construir los mapas, redes y marcos conceptuales.

-Los mapas conceptuales son una organización cartográfica que se apoya en los conceptos próximos y en las experiencias de los alumnos. Es simple y visualizable y se recomienda contener pocos conceptos para favorecer la memoria visual.

   Utiliza la conceptualización de la información próxima al alumno, la representación y la percepción de hechos, experiencias y termina en ejemplos. Surge de la red conceptual del tema y trata de profundizar en un concepto relevante de la información relacionándolo con la experiencia próxima al alumno. El mapa conceptual muestra una adecuada relación entre la percepción de un hecho, su representación y la conceptualización del mismo, relacionando las teorías constructivistas de Piaget y Bruner junto con las teorías conceptualistas de Ausubel. Es recomendable que sea elaborado por el estudiante, manipulando los conceptos para desarrollar su pensamiento divergente, reflexivo, creador y el sentido crítico.

-Las redes conceptuales son una organización reticular de los conceptos que al relacionarse y compararse entre sí, adquieren nuevos significados. Es simple y visualizable al contener pocos conceptos y favorecer la memoria visual. Utiliza la conceptualización de teorías y principios y la representación de la imagen visual y mental, para favorecer la memoria constructiva. Se crea una red por cada nivel de generalización de los conceptos y su elaboración le corresponde al profesor como experto en la materia para favorecer el aprendizaje significativo coordinado.

-Los marcos conceptuales son una organización que encuadra los conceptos relevantes de un tema y que a su vez, queda enmarcado en una unidad de aprendizaje. Deben ser simples y visualizables en mayor grado que la red conceptual. Utiliza la conceptualización de pocas ideas, teorías y principios con mucha representación mental, es la síntesis de las redes conceptuales de una unidad de aprendizaje y tema. El marco conceptual lo elabora el profesor como experto en la materia, para favorecer el aprendizaje significativo supraordenado y subordinado.

   De esta manera, las redes, los marcos y los mapas conceptuales son una forma de imaginar los conceptos abstractos, situándolos en el espacio visual-mental. Esta interrelación estructurada, favorece la búsqueda de información pertinente y la comunicación de respuestas oportunas en el momento en que se necesitan, así como la integración de nuevos conocimientos y la transformación de lo aprendido.

   Regresando nuevamente al “Modelo T” del cual se desprende lo novedoso pero también lo pertinente, es que da mucha importancia a las capacidades-destrezas y a las actitudes-valores y toma como medios a los contenidos y los métodos, y es precisamente en éstos últimos que encaja adecuadamente la metodología del aprendizaje colaborativo. Así, los tres cuadrantes del “Modelo T” pueden ser una realidad tangible cuando se integra a los métodos, el aprendizaje colaborativo.


   Es por esta razón que el “Modelo T” justifica con mucho la integración del aprendizaje colaborativo, en virtud de que en la planeación de estrategias de este tipo, se toma en cuenta principalmente el desempeño del alumno de una manera integral, en donde también los contenidos y las estrategias son los medios para lograr desarrollar en él, sus capacidades, sus actitudes y sus valores, para enseñarle a aprender, y en donde se manifiesta abiertamente el proceso de aprendizaje-enseñanza en lugar de enseñanza-aprendizaje.

   El “Modelo T” se enmarca y fundamenta en el paradigma socio – cognitivo y en los nuevos modelos de aprender a aprender como desarrollo de capacidades y valores.

   También por su parte, el “Modelo T” se apoya en tres teorías fundamentales que son: la teoría del procesamiento de la información de Sternberg, la teoría del interaccionismo social de Feuerstein y finalmente la teoría de la Gestalt.

   Comenzaremos por referirnos a estas últimas teorías de manera breve y posteriormente al modelo socio-cognitivo.

    La teoría del procesamiento de la información de Sternberg contribuye al “Modelo T” para facilitar el procesamiento y la organización mental de todos los elementos básicos del curriculum. Su elaboración implica organizar y procesar las seis palabras que constituyen la base de una educación integral: capacidades, destrezas, valores, actitudes, contenidos y métodos, los cuales se articularán posteriormente en las actividades como estrategias de aprendizaje, considerando entre ellas una de las más importantes que es el aprendizaje colaborativo.

   La teoría del interaccionismo social de Feuerstein en el “Modelo T” contribuye a seleccionar los elementos de la cultura social y de la Institución, donde las capacidades y las destrezas representan la inteligencia y el aprendizaje potencial, que serán desarrollados en conjunto con los valores y actitudes considerados como elemento afectivo, por medio de los contenidos y los métodos.

   Por último la teoría de la Gestalt contribuye al “Modelo T” a ofrecer una visión global de la información curricular que proporciona una panorámica completa y equilibrada de una unidad de aprendizaje o tema.

Generalidades del “Modelo T” de área o asignatura para una planeación larga o anual

   Este diseño trata de integrar los cuatro elementos básicos del currículum que son: capacidades – destrezas, valores – actitudes, tomados como objetivos, y contenidos y métodos o procedimientos como medios, de manera práctica en una sola hoja para que sea percibido de una manera global y que, a partir de ella el profesor pueda construir y adquirir una imagen mental útil para su actuación docente en un año escolar; esto tiene como finalidad también, identificar y tener presente los elementos básicos del currículum para facilitar su desarrollo.

   El “Modelo T” expuesto en una hoja se lee de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, y con este criterio se mantienen presentes los contenidos y los métodos o procedimientos identificados en el modelo como “medios”, y las capacidades – destrezas y, valores – actitudes, como objetivos cognitivos y afectivos respectivamente; de este modo se facilita la recuperación real de los objetivos vistos como expectativas de logro.

   Este diseño largo basado en el “Modelo T” y plasmado en una hoja, tiene como finalidad dar una visión global y panorámica de los aprendizajes básicos de un curso escolar, que posteriormente se desarrollarán de una manera más detallada en otros “Modelos T” de unidades de aprendizaje. Por otro lado, facilita la educación integral y el desarrollo armónico de la personalidad del estudiante. Así, a partir del “Modelo T” el profesor construye una imagen visual - mental de una estructura lógicamente organizada, disponible para ser utilizada, pues resulta muy fácil de recordar y memorizar.

   Como tal, el “Modelo T” de área o asignatura identifica los aspectos relevantes de la cultura institucional relativos al proyecto educativo o proyecto curricular, y también contempla los programas oficiales, que constituyen la cultura social, la cultura institucional y el currículum. En este contexto las capacidades y los valores una vez identificados, se desarrollarán sobre todo por métodos o formas de hacer, aunque también por contenidos, entendidos como saberes. Pero si los objetivos no están correctamente identificados, es imposible desarrollarlos de una manera adecuada. Así, el “Modelo T” trata de explicitar todos los elementos básicos del currículum, para posteriormente facilitar su desarrollo en las aulas.

   Por otro lado, se denomina “Modelo T”, porque tiene forma de “doble T”: la “T” de medios que se refiere a contenidos y métodos o procedimientos, y la “T” de objetivos entendidos como capacidades - destrezas y valores - actitudes.

   Para iniciar el diseño curricular en el aula se recomienda:

1. Escoger tres capacidades y cuatro destrezas por capacidad, identificados como objetivos cognitivos. Además es importante reconocer que las capacidades son objetivos fundamentales y las destreza son objetivos complementarios.

2. Escoger tres valores y cuatro actitudes por valor, identificados como objetivos afectivos, y de la misma manera, los objetivos de los valores son fundamentales y las actitudes son complementarios.

3. Elegir de tres a seis bloques de contenidos (unidades de aprendizaje) y cada bloque – unidad de aprendizaje, se divide de tres a seis apartados (temas). Estos contenidos actúan como saberes que organizados de esta manera son presignificativos, los cuales posteriormente se pueden transformar en significativos por medio de la arquitectura del conocimiento (esto último se verá más adelante).

4. Seleccionar de ocho a diez métodos - procedimientos, como formas de hacer, entre los que se recomiendan los de tipo colaborativo.

EL “MODELO T” DE MARTINIANO

   La propuesta de planificación escolar resumida y global denominada “Modelo T” pretende ser una aportación práctica al diseño curricular aplicado. Pero conviene puntualizar que comprende dos formas de planteamiento: el primero que es amplio y consta de una planificación larga llamada “anual” y se denomina “diseño curricular de aula”, y el segundo que se compone de tres a seis planificaciones cortas por año.

   La planificación larga consta de los siguientes pasos: evaluación inicial o diagnóstica, “Modelo T” de asignatura o área, modelos T de unidad de aprendizaje o bloque de contenido (de tres a seis por año escolar) y evaluación de objetivos (capacidades y valores). Por su parte, las planificaciones cortas de unidades de aprendizaje desarrolladas constan de: objetivos fundamentales y complementarios, contenidos significativos, actividades como estrategias de aprendizaje y evaluación por objetivos (por capacidades) de contenidos y métodos o procedimientos.

   El “Modelo T” como forma de planificación puede ser suficiente para muchos profesores y es el punto de partida en la elaboración del diseño curricular de aula, que se puede completar con el resto de los elementos antes indicados, si se considera oportuno.

   Para comenzar a elaborar los diseños escolares con el “Modelo T” es necesario tener claro un conjunto de definiciones breves que son importantes para su realización con el objeto de evitar errores de diseño y aplicación. Estas definiciones se muestran continuación:

-Currículum: Es una selección cultural, cuyos elementos fundamentales son: capacidades - destrezas, valores - actitudes, contenidos y métodos – procedimientos.

-Diseño Curricular: Implica la selección de dichos elementos y una planeación adecuada de los mismos para llevarlos a las aulas.

-Capacidad: Habilidad general que utiliza o puede utilizar un estudiante para aprender, cuyo componente fundamental es cognitivo.

-Destreza: Habilidad específica que utiliza o puede utilizar un estudiante para aprender, cuyo componente fundamental es cognitivo. Un conjunto de destrezas constituye una capacidad.

-Actitud: Predisposición estable hacia... cuyo componente fundamental es afectivo. Un conjunto de actitudes constituye un valor.

-Valor: Se estructura y se desarrolla por medio de actitudes. Un conjunto de actitudes asociadas entre sí constituye un valor. El componente fundamental de un valor es afectivo.

-Contenido: Son saberes y existen dos tipos fundamentales de contenidos: saber sobre conceptos (contenidos conceptuales) y saber sobre hechos (contenidos factuales).

- Método o procedimiento: Es una forma de hacer.

- Inteligencia afectiva: Consta de las capacidades y valores de un estudiante.

- Cultura institucional: Indica las capacidades y valores, contenidos y métodos o procedimientos que utiliza o ha utilizado una organización o institución determinada.

EL MODELO “T” DE MARTINIANO Y SUS FUNDAMENTOS

   La calidad de las reformas educativas actuales radica en su capacidad de llegada a las aulas, y si su discurso teórico no se convierte en práctico resulta un fracaso. En la actualidad muchos profesores y maestros se encuentran incómodos e insatisfechos con las actuales reformas educativas por sus fuertes contradicciones teóricas, y su imposibilidad práctica para ser llevadas al aula. Se cambia el discurso pero se mantienen sus prácticas, más aún, el discurso es cognitivo y sus diseños curriculares aplicados son conductistas, lo que produce una alarmante “esquizofrenia curricular”. Ante esto, el Dr. Martiniano Román Pérez plantea la alternativa del llamado “Modelo T”.