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lunes, 29 de septiembre de 2014

Características del Modelo Sociocrítico

- Intenta integrar al actor del aprendizaje junto con sus procesos cognitivos y afectivos, con el escenario de aprendizaje.

- La cultura tanto social como institucional quedan reforzadas, mediante el curriculum entendido como una selección cultural que integra capacidades, valores, contenidos y métodos.

- El modelo de profesor posee una doble dimensión, tanto como mediador del aprendizaje de la cultura social, como de la cultura institucional. De este modo utiliza los contenidos y los métodos como medios para desarrollar las capacidades y los valores.

- El curriculum deberá estar abierto a nuevos aprendizajes, realidades educativas y además ser flexible, con el fin de posibilitar una amplia gama de adaptaciones y concreciones, porque la cultura es plural y cambiante, y al mismo tiempo, promover que las instituciones desarrollen su propia cultura institucional favoreciendo así, la libertad de cátedra institucional y profesional de los educadores.

- Las metas o fines se identifican en forma de capacidades-destrezas como procesos cognitivos, y valores-actitudes como procesos afectivos, para desarrollar estudiantes capaces.

- Los contenidos como saberes se articularán en el diseño curricular de una manera constructiva y significativa a través de la arquitectura del conocimiento. Siendo básica la visión de los contenidos utilizables, para su adecuado almacenamiento en la memoria, de manera que estén disponibles cuando se necesiten y, donde lo más importante es saber qué hacer con lo que se sabe, más que sólo saber (competencia).

- La metodología debe poseer una doble dimensión, por un lado facilitar el aprendizaje individual y por el otro, el aprendizaje social, ambos con un equilibrio en la mediación del profesor/alumno y del aprendizaje cooperativo entre iguales (aprendizaje colaborativo). Se potenciará una metodología constructiva, significativa y por descubrimiento.

- La enseñanza debe subordinarse al aprendizaje, y por lo tanto se relaciona con la intervención en procesos cognitivos y afectivos en contextos determinados. El modelo de profesor explicador o animador debe quedar en último plano para dar paso al profesor como mediador del aprendizaje y de la cultura.

- El aprendizaje queda definido como aprender a aprender a través del desarrollo de capacidades y valores por medio de estrategias cognitivas y metacognitivas, como aprendizaje constructivo, significativo y cooperativo entre iguales.

- En la evaluación se consideran, la “evolución” inicial de conceptos y destrezas previas, la evaluación formativa o procesual centrada en la valoración de la consecución de las metas entendidas como capacidades y valores, y la evaluación sumativa de los contenidos y métodos en función de las metas.

- En relación con la memoria se señala con insistencia el concepto de la memoria constructiva a largo plazo, como la forma de almacenar la información recibida, para que a partir de ésta se puedan construir las bases de datos en la memoria a corto plazo o imaginativa, y desde ahí, transformar la información para construir bases de conocimientos como memoria a largo plazo, en forma de saberes disponibles.

- La motivación debe ser intrínseca, orientada al progreso individual y grupal del sentido del logro o éxito individual y social. La motivación intrínseca ayuda a centrar los objetivos y el clima grupal, dando lugar al aprendizaje cooperativo, mucho más motivante que el competitivo.

- La formación docente estará orientada a transitar desde un modelo de enseñanza-aprendizaje, a un modelo de aprendizaje–enseñanza. Se trata de formar especialistas en el aprendizaje individual y contextualizado, en cómo aprenden los aprendices y para qué aprenden, con nuevas visiones de la educación y su sentido. Pero también es importante que tengan un claro dominio de la materia que imparten, para poder manejar y presentar los contenidos en el marco de la arquitectura del conocimiento.

- La investigación promovida es la mediacional, contextual y etnográfica, considerando la utilización de las técnicas cualitativas y cuantitativas.

- El estudiante y ciudadano derivado del modelo será reflexivo, crítico, constructivo y creador.

- El modelo subyacente es un modelo de aprendizaje-enseñanza, donde las formas de enseñar entendidas como mediación, se derivan de las teorías del aprendizaje, con la enseñanza subordinada al aprendizaje.

EL MODELO SOCIO-COGNITIVO

   Desde una perspectiva cronológica en el campo de la educación, se reconoce que los elementos fundamentales del curriculum siempre han sido los mismos, entendidos como capacidades, valores, contenidos y métodos, cambiando su rol e interrelación en el curriculum en el diseño interno según el modelo de educación vigente.

   En la educación clásica o tradicional (que se preocupaba de la gramática, retórica y dialéctica, geometría, aritmética, música y astronomía), lo relevante ha sido hasta ahora el aprendizaje de contenidos por medio de métodos o actividades. Las capacidades o valores se han desarrollado de manera indirecta sin insertarse de manera clara en los programas. Así, los contenidos han actuado como objetivos principales del proceso educativo y los métodos o actividades como medios, constituyendo éstos el curriculum explícito, y quedando relegadas las capacidades y los valores al curriculum oculto. Este modelo se refuerza con el advenimiento del paradigma conductista, al centrar el aprendizaje en lo observable, medible y cuantificable como son los contenidos y los métodos, marginando en el diseño curricular a las capacidades y valores, por no ser medibles.

   En la educación activa o nueva, que surge a finales del siglo XIX, se produce una confrontación con los contenidos como formas de saber, otorgando mayor importancia a los métodos o actividades como formas de hacer, dando origen a la metodología activa. Lo central del curriculum en este caso es que, las actividades para aprender métodos como formas de hacer con algunos contenidos, pasan a formar parte del curriculum explícito, mientras que las capacidades, los valores y parte de los contenidos, quedan en el curriculum oculto.

   Estos dos modelos educativos siguen teniendo presencia y vigencia en todos los niveles de los sistemas de educación, a pesar de las múltiples iniciativas de reformas. Ante esta situación se plantea como una necesidad de cambio, el desaprender y reaprender para aprender en un nuevo modelo donde, en la teoría y en la práctica se puedan orientar los contenidos y los métodos, al desarrollo de las capacidades y los valores, para promover simultáneamente la inteligencia y la afectividad en el estudiante. De este modo se posibilita el cambio necesario partiendo de un modelo conductista propio de la sociedad industrial, a un modelo socio-cognitivo como recurso de adecuación a la sociedad del conocimiento.

   Un cambio en el modelo educativo supone de hecho una ruptura epistemológica, en este caso debido a que la esencia de la tesis del modelo socio-cognitivo está en que los contenidos y los métodos de aprendizaje, son medios para desarrollar las capacidades y los valores identificados como metas o fines de la educación.

   El modelo socio-cognitivo se plantea como un modelo de aprender a aprender, que cuida la coherencia epistemológica, como ciencia de las ciencias que nutren a las fuentes del curriculum, entre las que destacan: la psicológica, la pedagógica, la sociológica y la antropológica; las cuales actúan como el criterio explicador del modelo y le dan su coherencia interna.


   En las bases del modelo socio-cognitivo se encuentran las teorías de autores como Vigotsky, Feuerstein, Ausubel, Novak, Reigeluth, Sternberg, Detterman, Bruner y Piaget. Se trata de un modelo cognitivo, basado en el cómo aprende el que aprende, en los procesos que usa el estudiante para aprender, incorporando además el desarrollo y la mejora de la inteligencia activa.

   Del campo de la psicología se integran al modelo socio-cognitivo, los avances de las teorías de la inteligencia, donde inteligencia, creatividad y pensamiento reflexivo y crítico, son temas constantes para su aplicación en educación. En este contexto desde el punto de vista del procesamiento de la información, se entiende a la inteligencia como una capacidad mejorable por medio del entrenamiento cognitivo (Sternberg y Detterman), lo cual se opone a las teorías factorialistas de la inteligencia, que consideran a la inteligencia como algo dado e inamovible en la práctica.

   El modelo socio-cognitivo integra a sus fundamentos el constructivismo cognitivo de Piaget y su visión cognitiva del aprendizaje, que considera al aprendiz protagonista del aprendizaje y, al aprendizaje como la modificación de conceptos previos al incluir los conceptos nuevos en los que ya se poseen, y todo esto a través del conflicto cognitivo, resultando importante su visión de la epistemología genética.

   Por su parte, Reigeluth le aporta al modelo socio-cognitivo la visión cognitiva del aprendizaje desde la perspectiva teórica de las jerarquías conceptuales y la teoría de la elaboración, que muestran que el individuo aprende cuando le encuentra sentido a lo que aprende, sentido que se manifiesta a partir de los esquemas y experiencias previas, y cuando se relacionan adecuadamente entre sí los conceptos aprendidos.

   Del aprendizaje por descubrimiento de Bruner, aporta a este modelo la visión inductiva del aprendizaje, mediante tres sistemas de pensamiento, el primero llamado enactivo, que consiste en aprender por la acción de la percepción, el segundo llamado icónico, cuyo aprendizaje parte de la representación mental, y finalmente el tercero llamado simbólico, que parte del aprendizaje por el manejo de símbolos y conceptos.

   La zona de desarrollo potencial de Vigotsky, aporta al modelo socio-cognitivo la existencia de una zona de desarrollo como aprendizaje potencial en los aprendices, que es posible desarrollar si se dan las condiciones adecuadas.

   Por otro lado, del interaccionismo social de Feuerstein y su visión socio-cognitiva, el modelo socio-cognitivo contiene el planteamiento de cómo el potencial de aprendizaje del estudiante se puede desarrollar, a través de la mediación adecuada del docente en el proceso de aprendizaje.

   También el modelo socio-cognitivo se apoya en el campo de la teoría curricular que considera autores reconceptualistas como Stenhouse, con su planteamiento de un curriculum abierto y flexible, centrado en los procesos desde una perspectiva humanista, crítica, creadora y contextualizada, orientando a la profesionalización del docente a través de la investigación, y como contraposición al modelo de curriculum cerrado y obligatorio con un sentido eficientista y enmarcado en el paradigma del conductismo.

   Como fuentes sociológicas que nutren este modelo, las influencias más representativas proceden del modelo socio-histórico de Vigotsky y los modelos socio-culturales derivados del mismo, donde se estudia la dimensión contextualizada de las funciones superiores como el lenguaje y la inteligencia, consideradas como producto de la mediación cultural; de este modo el aprendizaje pasa a ser parte de la cultura.

   También el modelo socio-cognitivo contiene aspectos importantes del modelo del interaccionismo social de Feuerstein que contribuye con los conceptos de aprendizaje mediado, las operaciones básicas para aprender y su sentido social, el desarrollo y evaluación del potencial de aprendizaje, la construcción de capacidades como herramientas propias para aprender, y el aprendizaje cooperativo entre iguales.

   El modelo socio-cognitivo pretende potenciar la motivación intrínseca, centrada en el progreso del estudiante y en el sentido de éxito o de logro del aprendizaje. Pero, más que centrarse en los saberes de los contenidos, este modelo resalta la relevancia fundamental del manejo de las herramientas para aprender como capacidades y destrezas.

   Las teorías socio-críticas también contribuyen al modelo socio-cognitivo con su aplicación a la teoría curricular de los principios de la Escuela de Frankfurt, que aportan dos aspectos importantes que son: en primer término, su visión del curriculum como integrador de los valores sociales y transformadores del contexto, y en segundo término, el análisis de la cultura social como forma de valorarla y transformarla críticamente desde la visión de la educación.

   En esta dimensión social, el aprendizaje contextual y compartido es una de las principales manifestaciones del modelo socio-cognitivo, donde la enseñanza se orienta al desarrollo de facultades superiores como son las capacidades y las destrezas y al desarrollo de valores y actitudes. En este sentido, la inteligencia se entiende como producto de un contexto sociocultural y se desarrolla por medio del aprendizaje, donde la persona que se potencia es aquel que desarrolla y utiliza sus capacidades en la práctica cotidiana, y es capaz de vivir con valores en contextos sociales concretos.

   En el modelo socio-cognitivo se argumenta que el potencial de aprendizaje como dimensión cognitiva, se desarrolla por medio de la socialización contextualizada como dimensión socio-cultural, donde las interacciones dialécticas entre los aprendices, como protagonistas de su aprendizaje y el escenario, refuerzan lo aprendido y a la vez, crean la motivación al contextualizar lo que aprende.
Desde esta perspectiva socio-cognitiva, se promueve una definición de cultura social, para proyectarla a la práctica curricular, al conjunto de capacidades, valores, contenidos y métodos que utiliza o ha utilizado un colectivo o sociedad determinada. Este modelo socio-cognitivo promueve una visión global del curriculum, como una selección cultural o subproducto de la cultura social e Institucional y sus cuatro elementos fundamentales: capacidades, valores, contenidos y métodos de aprendizaje, los cuales se aprenden a desarrollar durante el proceso de la educación.

Generalidades del “Modelo T” de área o asignatura para una planeación larga o anual

   Este diseño trata de integrar los cuatro elementos básicos del currículum que son: capacidades – destrezas, valores – actitudes, tomados como objetivos, y contenidos y métodos o procedimientos como medios, de manera práctica en una sola hoja para que sea percibido de una manera global y que, a partir de ella el profesor pueda construir y adquirir una imagen mental útil para su actuación docente en un año escolar; esto tiene como finalidad también, identificar y tener presente los elementos básicos del currículum para facilitar su desarrollo.

   El “Modelo T” expuesto en una hoja se lee de arriba hacia abajo y de izquierda a derecha, y con este criterio se mantienen presentes los contenidos y los métodos o procedimientos identificados en el modelo como “medios”, y las capacidades – destrezas y, valores – actitudes, como objetivos cognitivos y afectivos respectivamente; de este modo se facilita la recuperación real de los objetivos vistos como expectativas de logro.

   Este diseño largo basado en el “Modelo T” y plasmado en una hoja, tiene como finalidad dar una visión global y panorámica de los aprendizajes básicos de un curso escolar, que posteriormente se desarrollarán de una manera más detallada en otros “Modelos T” de unidades de aprendizaje. Por otro lado, facilita la educación integral y el desarrollo armónico de la personalidad del estudiante. Así, a partir del “Modelo T” el profesor construye una imagen visual - mental de una estructura lógicamente organizada, disponible para ser utilizada, pues resulta muy fácil de recordar y memorizar.

   Como tal, el “Modelo T” de área o asignatura identifica los aspectos relevantes de la cultura institucional relativos al proyecto educativo o proyecto curricular, y también contempla los programas oficiales, que constituyen la cultura social, la cultura institucional y el currículum. En este contexto las capacidades y los valores una vez identificados, se desarrollarán sobre todo por métodos o formas de hacer, aunque también por contenidos, entendidos como saberes. Pero si los objetivos no están correctamente identificados, es imposible desarrollarlos de una manera adecuada. Así, el “Modelo T” trata de explicitar todos los elementos básicos del currículum, para posteriormente facilitar su desarrollo en las aulas.

   Por otro lado, se denomina “Modelo T”, porque tiene forma de “doble T”: la “T” de medios que se refiere a contenidos y métodos o procedimientos, y la “T” de objetivos entendidos como capacidades - destrezas y valores - actitudes.

   Para iniciar el diseño curricular en el aula se recomienda:

1. Escoger tres capacidades y cuatro destrezas por capacidad, identificados como objetivos cognitivos. Además es importante reconocer que las capacidades son objetivos fundamentales y las destreza son objetivos complementarios.

2. Escoger tres valores y cuatro actitudes por valor, identificados como objetivos afectivos, y de la misma manera, los objetivos de los valores son fundamentales y las actitudes son complementarios.

3. Elegir de tres a seis bloques de contenidos (unidades de aprendizaje) y cada bloque – unidad de aprendizaje, se divide de tres a seis apartados (temas). Estos contenidos actúan como saberes que organizados de esta manera son presignificativos, los cuales posteriormente se pueden transformar en significativos por medio de la arquitectura del conocimiento (esto último se verá más adelante).

4. Seleccionar de ocho a diez métodos - procedimientos, como formas de hacer, entre los que se recomiendan los de tipo colaborativo.

EL “MODELO T” DE MARTINIANO

   La propuesta de planificación escolar resumida y global denominada “Modelo T” pretende ser una aportación práctica al diseño curricular aplicado. Pero conviene puntualizar que comprende dos formas de planteamiento: el primero que es amplio y consta de una planificación larga llamada “anual” y se denomina “diseño curricular de aula”, y el segundo que se compone de tres a seis planificaciones cortas por año.

   La planificación larga consta de los siguientes pasos: evaluación inicial o diagnóstica, “Modelo T” de asignatura o área, modelos T de unidad de aprendizaje o bloque de contenido (de tres a seis por año escolar) y evaluación de objetivos (capacidades y valores). Por su parte, las planificaciones cortas de unidades de aprendizaje desarrolladas constan de: objetivos fundamentales y complementarios, contenidos significativos, actividades como estrategias de aprendizaje y evaluación por objetivos (por capacidades) de contenidos y métodos o procedimientos.

   El “Modelo T” como forma de planificación puede ser suficiente para muchos profesores y es el punto de partida en la elaboración del diseño curricular de aula, que se puede completar con el resto de los elementos antes indicados, si se considera oportuno.

   Para comenzar a elaborar los diseños escolares con el “Modelo T” es necesario tener claro un conjunto de definiciones breves que son importantes para su realización con el objeto de evitar errores de diseño y aplicación. Estas definiciones se muestran continuación:

-Currículum: Es una selección cultural, cuyos elementos fundamentales son: capacidades - destrezas, valores - actitudes, contenidos y métodos – procedimientos.

-Diseño Curricular: Implica la selección de dichos elementos y una planeación adecuada de los mismos para llevarlos a las aulas.

-Capacidad: Habilidad general que utiliza o puede utilizar un estudiante para aprender, cuyo componente fundamental es cognitivo.

-Destreza: Habilidad específica que utiliza o puede utilizar un estudiante para aprender, cuyo componente fundamental es cognitivo. Un conjunto de destrezas constituye una capacidad.

-Actitud: Predisposición estable hacia... cuyo componente fundamental es afectivo. Un conjunto de actitudes constituye un valor.

-Valor: Se estructura y se desarrolla por medio de actitudes. Un conjunto de actitudes asociadas entre sí constituye un valor. El componente fundamental de un valor es afectivo.

-Contenido: Son saberes y existen dos tipos fundamentales de contenidos: saber sobre conceptos (contenidos conceptuales) y saber sobre hechos (contenidos factuales).

- Método o procedimiento: Es una forma de hacer.

- Inteligencia afectiva: Consta de las capacidades y valores de un estudiante.

- Cultura institucional: Indica las capacidades y valores, contenidos y métodos o procedimientos que utiliza o ha utilizado una organización o institución determinada.